por F. Xavier Cantos Aldaz
Resumen
El proyecto de Jardín Artístico es una propuesta común de las escuelas de música, de danza y del taller de artes plásticas del Centro Municipal de Estudios Rafel Martí de Viciana y, tiene como objetivo sensibilizar a los más pequeños, de cero a siete años, y poner a su alcance una educación artística completa y un entorno artístico normalizado.
Abstract
The Artistic Garden Project is a joint proposal, presented by the music and dance schools and the plastic arts workshop of the Municipal Centre of Studies Martí Viciana, with the aim to awaken the sensitivity of the youngest, from zero to seven years of age, and to put within their reach a complete artistic education and a normalizad artistic environment.
El Ayuntamiento de Burriana con la finalidad de gestionar directamente, a través de un Organismo Autónomo Local, diferentes tipos de enseñanzas artísticas (música, danza y artes plásticas), instituyó el Centro Municipal de Estudios Rafel Martí de Viciana, con carácter administrativo, personalidad jurídica diferenciada, patrimonio y tesorería propios, así como autonomía de gestión y plena capacidad jurídica y de obrar. Está adscrito a la Concejalía de Cultura, la cual ejerce, respecto de éste, la dirección estratégica, la evaluación y el control de los resultados de su actividad.
Es un centro educativo abierto a diferentes intereses y altamente participativo, donde la comunicación entre los elementos que lo componen es fluida y enriquecedora, y la innovación y creatividad uno de sus pilares. Tiene la voluntad de llegar a ser un centro dinamizador y de referencia de la cultura artística del municipio.
Presenta una oferta formativa vertebrada en tres ejes: enseñanza, participación ciudadana y creación de sentimiento de comunidad entre los ciudadanos, y cultural. Es variada e integradora de las diferentes visiones que sobre la educación artística pueden tener, muy legítimamente, los ciudadanos. Se pretende dar cabida a niños, adolescentes, mayores, a la comunidad extranjera que vive en nuestra ciudad, estudiantes, jubilados, etc.; tiene por objeto mantener las tradiciones y acercar las nuevas formas de expresión cultural y artística, combinando cultura clásica con nuevas tendencias. Necesariamente tiene múltiples enfoques, con una única visión: el respeto a la diversidad y la coexistencia de diferentes sensibilidades.
No pretende que todas las actividades vayan a interesar a todo el mundo, pero sí que todos los ciudadanos encuentren al menos una actividad atractiva y que así hagan suyo el espacio del centro. Pero es evidente que el público de unas actividades no será el público de otras, o sí. En cualquier caso, el centro no tiene vocación de hacer cultura de élites sino ser un espacio para que todos los ciudadanos acudan a él.
En el centro, el alumno estudia música, danza, cerámica, pintura, dibujo… participan en intercambios con otros centros y países, donde jóvenes locales e inmigrantes se integran entorno a la música, la danza o la pintura como elementos compartidos, donde coinciden en talleres amas de casa o jubilados, los padres realizan actividades con sus hijos, los jóvenes desarrollan redes de solidaridad, etc…
Es en este marco educativo cuando se puso en funcionamiento el Jardín Artístico, propuesta común de las escuelas de música, de danza y del taller de artes plásticas y, cuyo objetivo es sensibilizar y poner al alcance de los más pequeños, de cero a siete años, una formación artística completa y un entorno artístico normalizado, siguiendo el modelo de escuela planteado y plasmado en los estatutos del organismo autónomo, concretamente en la letra a) del artículo 5, “Fomentar desde la infancia el conocimiento y la apreciación de la música, de la danza y de las artes plásticas desde las primeras edades”.
Esta franja de edad no estaba contemplada, al menos de cero a tres años, en el Centro Municipal de Estudios, y, por lo que respecta, de los cuatro a los siete años, no se trabajaban de manera interdisciplinar. Se trataba, en definitiva, de un sector de la población al cual no se proporcionaba experiencias artísticas.
Había que dar forma a esta competencia estatuaria y es por ello que en el curso 2005/2006 comienza la primera fase, con la actividad Primers sons, primers moviments, dirigida a niños de cero a tres años, después de un estudio de viabilidad, formación del profesorado y constitución de un equipo que estableciera los objetivos, contenidos, criterios de evaluación y preparación de materiales didácticos para cada uno de los ciclos y niveles de esta etapa.
La finalidad de esta actividad no es enseñar música o danza (posteriormente se incorporó artes plásticas), sino servirse de ellas para conseguir objetivos más generales como el crecimiento en armonía o crear un lugar de encuentro donde poder compartir las propias experiencias. Una de las pretensiones más claras del centro cuando programó la actividad fue ofrecer un espacio abierto, distendido y enriquecedor donde proyectar una educación amena y lúdica, pero también rigurosa, y ofrecer recursos y estrategias a las familias para transmitir conocimientos artísticos adecuados a las necesidades y capacidades de los niños.
En las sesiones de este ciclo se estimula y potencia el desarrollo sensorial, se refuerzan los vínculos afectivos entre los diferentes miembros que participan en ellas, fundamentalmente madres y padres, y se contribuye a mejorar la comunicación en la familia, a través de la música y la relación de nuestro cuerpo con ella.
La segunda fase, de cuatro a siete años, se desarrolló en el curso 2006/2007, completando así la franja de edad hasta los ocho años, momento que establece la legislación educativa el acceso al grado elemental, finalizando el curso siguiente y de manera progresiva, por ciclos, la formación artística con la incorporación de las artes plásticas (dibujo, pintura y cerámica).
Como el resto de actividades y estudios del centro, se realizan entre los meses de octubre y junio; en el caso de cero a tres años, en una sesión, los sábados por la mañana y con una duración de una hora, y en el de cuatro a siete años, en dos sesiones de una hora cada una, de lunes a viernes.
En cuanto a la acción educativa de este proyecto se basa en el sujeto, en sus capacidades, necesidades e intereses, y no en el objeto de aprendizaje. El alumno es el centro de esta acción, por tanto es necesario partir de él para establecer conjuntamente caminos que le permitan acercarse de la manera más natural posible a aquellos conocimientos y habilidades. Estos primeros siete años de vida marcan un período muy importante en el desarrollo del niño y más concretamente de cero a tres años es cuando se producen los mayores progresos evolutivos, por eso la importancia de estímulos adecuados y de un buen entorno afectivo y educativo que les ayude a un desarrollo integral.
Además la práctica artística contribuye a la autoestima física del niño al valorar sus destrezas. En cuanto a la autonomía afectiva, le permite actuar más seguro de si mismo, ser más alegre, independiente y aceptar desafíos. Por otra parte la autoestima social, fortalece el sentido de trabajo cooperativo, el respeto de si mismos y de los otros, la solidaridad y estar más abiertos a la crítica. Por lo que respecta a la autoestima ética, esta actividad puede ayudar a hacer que se definan como responsables y capaces de cumplir compromisos. Todo ello a través de la estimulación y nunca desde la obligación.
Por ello la educación artística en estas edades ayuda a que el alumno descubra y desarrolle todas sus capacidades; y que esta experiencia le permita posteriormente la elección de una de las disciplinas (artes plásticas, música o danza) según sus preferencias y aptitudes, en caso de querer profundizar en alguna de ellas.
Se trata de un proceso global, ya que trabaja diferentes materias que desembocan todas en los mismos objetivos, dando un resultado más compacto. Este no se manifiesta siempre de manera inminente, pero lo que el niño está aprendiendo le prepara para proyectar y aprovechar en un futuro estos recursos.
En definitiva el alumno de esta etapa disfruta, descubre, experimenta y conoce de primera mano estas disciplinas y así puede disponer de todas estas vivencias en la medida que cada uno las necesite en el presente y futuro.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
BACHMANN, Marie. La rítmica de Jacques Dalcroze. Una educación por la música y para la música. Madrid: Pirámide, 1998.
CANTOS ALDAZ, F. Xavier. Origen i evolució d’un organisme autònom local, el Centre Municipal d’Estudis Rafel Martí de Viciana. Artres: publicación del CME Rafel Martí de Viciana, abril 2009, núm 10, p. 13-15.
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